Han transcurrido dos años y unos cuantos días desde aquel evento multitudinario -sin precedentes- que se llevó a cabo en la
explanada del Zócalo capitalino.
El 6 de Mayo del 2007, Spencer Tunick arrivó al Defectuoso con la intención de realizar una de sus llamativas y controvertidas Instalaciones ya por todos conocidas. He de reconocer mi inocencia al pensar que solo acudiríamos 20 0 30 personas al evento... y que todo el mundo vería muy de cerca mi "Guerrero Azteca...".
Enorme (jeje... el que entendió, entendió...) fue mi sorpresa al vislumbrar miles y miles de personas congregadas para tomar parte en las dichosas imagenes fotográficas que quedarán para la posteridad...
He aquí mi experiencia:
El día anterior (sábado) era tal mi ansiedad que no pude pegar las pestañas. Dieron las 2:30 a.m., y resolví levantarme de la cama para darme una ducha y tener tiempo de sobra para llegar puntual a la cita... para mi fortuna, mi padre olvidó llamar al servicio de gas estacionario y me aventé la puntada de ducharme a las 3 de la madrugada con agua fría, helada... no hay que hacer énfasis en la drástica disminución de longitud que sufrí en cierta parte del cuerpo... jeje.
Aquella vez, opté por ornamentarme muy "Deather": Botas negras (normalitas, arribita del talón), pantalón cargo negro, playera de Cattle Decapitation negra, chamarra de piel negra -la única herencia material que he recibido de mi padre hasta ahora, con 15 años de antigüedad- y, por supuesto, mucho ánimo y decisión. Una instrucción importante era llevar una bolsa para guardar la ropa y pertenencias de uno. Yo llevé una bolsa para la basura, de esas negras, grandotas.
Mi padre, siendo yo el invitado en su hogar, me hizo el favor de darme un ride hasta el lugar. Llegamos como a las 4:20 a las inmediaciones del Zócalo, y tuve que caminar unas cuantas calles y formarme en una pequeña fila -tomándo en cuenta que había babosos que se formaban mal, hacían dos filas en diferentes sentidos en una sola o simplemente no sabían pa' donde jalar-.
Entregué mi Hoja de Registro debidamente requisitada -que nunca revisaron los del Staff- y, cuales judios en Campo de Concentración, nos reunían en grupos de dos o tres decenas de personas y nos guiaban a las calles que rodean la Plancha para dejarnos ahí, sentados en el frío y sucio pavimento.
Después de una larga espera, y teniendo que aguantar el comportamiento colectivo del mexicano promedio (ya saben: los Huelum's, los Goya's, las rechiflas y demás linduras propias del anonimato), apareció Spencer en escena para dirigir unas cuantas palabras e indicaciones... y vino el conteo regresivo -in english-, seguido por una explosión de voces y una carrera para ver quien se encueraba primero...
Yo, tan pasivo y calculador, me dispuse a desatar mis agujetas, despojarme de las botas, colocarlas con sumo cuidado en mi bolsa para la basura, desvestir mis pies de su recubrimiento (quitarme las calcetas, pa' rápido) y, al levantar la mirada para captar el panorama... todas las personas a mi alrededor ya me habían rebasado ampliamente en la tarea.
Pura carne humana se podía ver, y caí en la cuenta de mi tardanza. Apresuré el paso y, después de guardar todas mis posesiones, caminé-troté hacia la Plancha, en aras de un buen lugar para poder escuchar el altavoz, disfrutar del evento y reconocerme en las imagenes resultantes...
Lo demás, ya es historia... es para mi muy agradable haber sido partícipe en un evento de esta naturaleza, que -a mi parecer- dificilmente se volverá a repetir en este país. Mucho se dijo antes, durante y después de la Instalación. Algunos lo tomaron como una especie de "liberación"; otros, como un acto de valentía; unos más como mero desmadre; y pocos, muy pocos, lo tomamos como lo que era: una obra de arte viviente, una imagen en la que no solo se fungía como espectador, sino como parte de ella... sin palabras.
Meses -si no mal recuerdo- después, acudi al MUCA por mi copia "firmada" por Spencer de la fotografía oficial. No faltaron los comentarios de "ay, hubiera ido, pero se me pasó la inscripción...".
Aun la tengo guardada en su bolsita de plástico donde me la dieron. No he tenido el tiempo -ni las ganas, ¿qué me hago güey?- de enmarcarla.
Pronto lo haré, y colgará en la pared de mi habitación... y de las habitaciones en las que duerma... desde que la enmarque y hasta que me muera... y pase de generación en generación... o hasta que mi progenie se aburra de ella, y la tiré en una bolsa negra, de esas grandotas, para la basura...
solo pase a saludar jeje
como anda señor brutal?
espero k todo este chingon por sus lares
^^